domingo, 22 de agosto de 2010

El Origen

Lo más interesante para mí de origen, no es la odisea de los onironautas en tierra hostil. La historia es complicada, inteligente y muy entretenida, pero un tanto tramposa, ya que para disfrutarla tenemos que aceptar que algo tan ingobernable y caótico como son los sueños se rigen por unas normas muy convenientes para tejer la narración y crear espectáculo. Lo más interesante es aquello a lo que se refiere el título, el Origen, el nacimiento de las ideas primarias que conducen nuestro pensamiento y comportamiento, la posible manipulación de las mismas, y el más que posible engaño que nos hacemos al calificar ideas como propias. ¿Somos autores de lo que pensamos, o solo desarrollamos ideas que nos han sido inducidas? Yo no elegiría solo una de las dos posibilidades. Somos autores de algunas de nuestras ideas, pero no es tanto nuestra mente la que las crea: emociones vividas, experiencias memorables por magníficas o penosas, impulsos inconscientes, son los orígenes que mueven a nuestro cerebro a construir una arquitectura de pensamientos que den apoyo y justifiquen las peticiones de esos orígenes, el cerebro hace de escritor “negro” que intenta crear una buena historia cumpliendo las condiciones que le son marcadas.Por otra parte, otras muchas ideas irrumpen desde el exterior, inyectadas por la cultura, los valores y prejuicios de la sociedad, la religión, la enseñanza, la cultura. Y es posible la manipulación, el convertirnos en personajes que se mueven como otros desean que lo hagamos, mientras nos creemos libres y orgullosos de nuestra voluntad. Y más interesante que buscar cual es el origen de lo que pensamos, (lo que puede ser necesario para resolver problemas psicológicos), me parece el hecho de poner en duda el origen de nuestras ideas, para tener un motivo más, poderoso, para cuestionarse nuestro pensamiento. Pensar que seguramente nuestras ideas no sean nuestras, puede hacernos sentir menos apego por ellas, y no darles más valor que el que tienen las ajenas.