jueves, 13 de agosto de 2009

La caída de las grandes palabras

Decíamos esas palabras despreocupadamente. Sí, tenían un significado profundo, todos lo sabíamos, pero eran usadas con mucha frecuencia, en conversaciones cotidianas, triviales, sobre todo cuando queríamos mostrar cierto aire transcendente o aparentar que lo que decíamos era importante, o cuando dramatizábamos las emociones que sentíamos o pretendíamos sentir. Y de repente, aquella tarde tan fría se materializaron en el aire, y todos los que miramos hacia arriba vimos esas palabras escritas, como nubes, pero mucho más sólidas. Y poco tiempo después de haber aparecido comenzaron a caer:
Nadie entendió que pasaba cuando la Comprensión les tapó toda la luz.
La Eternidad destrozó en un instante varios monumentos históricos.
La Integración provocó muchos daños en un barrio residencial muy exclusivo.
Todo el peso de la Justicia cayó sobre el corazón de la ciudad.
Cientos de adolescentes que presenciaban un concierto murieron por Amor.
Una multitud se quedo quieta y en silencio por Respeto.
La Tolerancia se dividió en el aire y cayó sobre los extremos este y oeste de la ciudad.
La Libertad despojó a muchos de todo lo que tenían.
La Dignidad no mató a nadie; afortunadamente apareció a ras del suelo.
La Sinceridad y la Honestidad destruyeron muchas fachadas.
Muchos sueños terminaron al chocar la Inocencia contra el suelo.
La Igualdad se demoró un poco y cayó sobre una zona que no había sido afectada.
La caída de la Confianza provocó grandes destrozos en las redes de comunicación.
El edificio central de una multinacional quedo reducido a polvo por Humildad.
Pero nada hizo más daño que la Verdad.
Los sobrevivientes incrédulos, aturdidos, conmocionados, tratamos de auxiliar a los heridos. Cuando empezábamos a reorganizarnos, alguien volvió a mirar al cielo y vio llegar a los Tópicos.

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